Junio 19, 2017

Nacional, implacable: goleó 5-1 al Cali y es campeón de Colombia

Atlético Nacional sumó su estrella número 16. Colprensa.

El equipo antioqueño revirtió la serie con una clase de jerarquía en el Atanasio Girardot. Macnelly, Ibargüen y Dayro, protagonistas del título.

La final de la Liga Águila se presentó como una película de suspenso entre Nacional y Cali. El cartel previo decía que los antioqueños tenían una misión casi imposible en el Atanasio Girardot: remontar el 2-0 sufrido en el Estadio Palmaseca en la ida.

Pero lo cierto es que desde el comienzo fue una puesta en escena difícil de descifrar. Con protagonistas como Franco Armani, Macnelly Torres, Dayro Moreno o Andrés Ibargüen cualquier cosa podía pasar. Y pasó. Apenas a los siete minutos de juego, Ibargüen, por la banda izquierda, se internó en el campo caleño, descontó dos defensas y habilitó a Macnelly, quien solo, sin marca, en plena área, remató seco, a ras de piso, para anotar el 1-0 de los locales.

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Fue Ibargüen, precisamente, quien se encargó de convertir en acción de peligró cualquiera de sus llegada. La defensa de Cali apenas miraba sin mucha oposición. Como en el minuto 15, cuando Matheus Uribe rescató un balón que perdía Nacional, lo entregó a Rodin Quiñones y lo volvió a recibir para soltar un disparo que ingresó, también rasante, sobre el palo derecho del portero Pablo Mina. El 2-0 ya parecía épico. Igualdad en la serie global y superioridad en la cancha.

El suspenso, además del marcador, llegó también por las lesiones. Primero, Faryd Díaz, en los antioqueños, pidió el cambio al sufrir un tirón en la zona de la ingle  de la pierna derecha. Luego, Kevin Balanta, en los caleños, abandonó por un golpe en el pie izquierdo.

Para aumentar el suspenso, Cali encontró un premio mucho mayor al que merecía: una seguidilla de remates, tres salvados por Armani, terminó en autogol de Daniel Bocanegra (19 PT). El 2-1 solo fue una anécdota, pues rematando la primera etapa (40), Macnelly cobró un tiro de esquina que pasó de largo por el área hasta encontrar a Ibagüen, quien dejó que la pelota rebotara por última vez antes de sacar un potente zurdazo que entró por el ángulo superior izquierdo de Mina. La volada del portero solo hizo más estético el tanto del 3-1.

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En el segundo tiempo, como en cualquier película que se respete, hubo un momento en el que los espectadores se perdieron. Hubo confusión. Nacional perdió el ímpetu y la agresividad. Los caleños, entre tanto, siguieron confundidos.

Sin embargo, el punto de quiebre a favor de los antioqueños llegó con un penalti que Rosero le cometió a Dayro. Al cobro, el propio delantero. Un amague y un remate suave al centro fue cambiado por gol: 4-1 (74). Y para que no quedara duda de que se trataba de un final feliz para el equipo de Reinaldo Rueda, entre el mismo Dayro, Macnelly y Rodin fabricaron el 5-1. Este último remató a la salida del portero Mina.

Ni siquiera la tarjeta roja que el juez Andrés Rojas le mostró a Edwin Velasco puso un lunar en la actuación de Nacional. Fue una película que pasa a la memoria de los antioqueños como la historia de un equipo que saltó los libretos, desafió la crítica y sacó su mejor actuación sobre el escenario: un Atanasio Girardot que sufrió para poder gritar este domingo que su color es el verde campeón y que desde hoy son ¡16 veces más felices!