Enero 8, 2009

Javier Reina, el “pelao” internacional

A Reina la vida le dio un giro. De estar en el populoso sector de Terrón Colorado, en Cali, pasó a la moderna Bello Horizonte, Brasil, con amplias comodidades, pese a que en su casa nunca faltó nada.

Hijo de un técnico dental que lleva su nombre, al que le heredó el gusto por esta especialidad, empezó a trascender en el fútbol nacional por algunas presentaciones en el América y en las selecciones Colombia Sub 15 y Sub 17 que dirigía Eduardo Lara, el técnico que siempre ha ponderado sus condiciones.

Con el equipo rojo de Cali mostró sus enormes virtudes como creativo en más de un partido, aunque la falta de continuidad terminó por hacerlo a un lado de la titular. Fue allí cuando Lara lo convocó a torneos amistosos internacionales y el Cruzeiro de Brasil no dudó en ficharlo en abril del año pasado.

La noticia se produjo en un momento clave para el jugador, que a sus 19 años veía la posibilidad de emigrar a uno de los países más futboleros del mundo. Este año, cuando tenía la ilusión de tomar la titularidad, se anuncia que va en condición de préstamo al Vitória, equipo en el que milita su coterráneo Julián Viáfara.

Ahora, con una nueva convocatoria, espera ganarse la confianza del técnico José Hélmer Silva para llevar la batuta del combinado nacional Sub 20 en el Suramericano de Venezuela, que dará cuatro cupos al Mundial de Egipto.

El estratega vallecaucano parece no apartarse del 3-1 en el sector de volantes, por lo que Reina sabe que su titularidad depende de tener un mejor desempeño en los entrenamientos que su compañero Sherman Cárdenas, otro zurdo que maneja bien la pelota y tiene media distancia.

A Reina se le destaca la facilidad para meter pases al espacio vacío, la forma de encarar en el mano a mano y una gran inteligencia para hilvanar jugadas colectivas.

En el cuadrangular amistoso que jugó Colombia en España actuaron juntos, pero en esta ocasión uno de los dos tendrá que quedarse en el banco.

Javier piensa que en este último año ha madurado y aprendido muchas cosas. "Uno siempre busca un mejor futuro para uno y la familia. Lo de Brasil ha sido una experiencia hermosa, siempre he tenido en mente ser una persona humilde y no olvidarme de dónde vengo, además de agradecerle a Dios y tener los pies sobre la tierra", afirmó.

El fútbol ha sido su pasión desde pequeño, en las empinadas canchas de Terrón Colorado le dio las primeras patadas a un balón, pero mentalizado en conservar los valores que recibió en casa. Su familia, compuesta por sus padres, hermana y sobrina, ha sido un apoyo incondicional para el jugador.

Don Javier lo acompañó el año pasado cuando se vinculó a Cruzeiro, ofreciéndole el calor que necesita un joven que sale del país por primera vez en busca de su consagración.

También vive agradecido del soporte sentimental que encontró hace once meses en Lizeth, su novia caleña que a la distancia no escatima esfuerzos por mantenerse en contacto con él.

Cali (Valle del Cauca)