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El hombre detrás de la Ley Bosman

Jean-Marc Bosman plasmó su nombre en la historia del fútbol europeo, pero no precisamente por sus aptitudes dentro de la cancha. Controversial por su temperamento fuera de ella, este ex jugador belga fue el precursor de la ley que cambió en la década del 90 el límite de cupos de extranjeros dentro de los equipos de la Comunidad Europea. En junio de 1990, el R.F.C. Liège, conocido por nosotros como Lieja, le ofreció a Bosman un año más de contrato, sin embargo el polémico jugador lo rechazó por considerar que no se le pagaría lo suficiente. Por este motivo, los directivos del club belga decidieron poner a Bosman en la lista de transferibles con una cláusula de indemnización de 11.743.000 francos belgas. Algunas semanas después, un modesto equipo francés, la USL Dunkerque mostró su interés por contar con Bosman por una temporada con opción de compra, pero por algunas diferencias económicas en la cláusula de indemnización, el pase entre el club francés y el R.F.C  Liège se cayó. Los directivos decidieron apartar a Bosman del equipo. Bosman presentó una demanda contra el club, así como contra la Federación Belga de Fútbol y la UEFA por considerar que las normas de traspaso de estas entidades habían obstaculizado su préstamo al USL Dunkerque. La defensa del jugador planteó que se debían interpretar los artículos 48 y 85  del Tratado de Roma; allí se establecía la  prohibición a que las asociaciones deportivas nacionales e internacionales pudieran imponer un límite en el acceso de los jugadores profesionales extranjeros ciudadanos de la Comunidad Europea en las competiciones que organizan. Luego de varios meses de disputas judiciales, finalmente el 15 de diciembre de 1995, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictó una sentencia en la cual declaraba ilegales las indemnizaciones por traspaso y los ‘cupos de extranjero’ de jugadores nacionales de estados miembros de la Unión Europea. Este dictamen significaba la libertad de movimientos de los futbolistas europeos entre países de la Unión Europea sin que ello significara ocupar una plaza de extranjero. Esta ley favoreció los derechos de los equipos y jugadores de las ligas más pequeñas, pero al mismo tiempo le permitió a los clubes más poderosos de Europa formar equipos de estrellas del viejo continente sin estar ocupando un lugar como extranjeros; como si sucedía con los jugadores suramericanos o africanos. En la temporada 95-96 de la Liga Española se permitían 4 extranjeros por equipo, de los cuáles sólo podían jugar 3 a la vez. En la temporada siguiente esto cambió, los equipos podían contratar a todos los extranjeros comunitarios que quisieran, sin límite en las alineaciones. Allí nació la llamada Liga de las Estrellas. La Ley Bosman coincidió con el desembarco de la televisión privada en la transmisión de partidos. Jugosos contratos televisivos enriquecieron aún más a los de por sí ya poderosos clubes europeos. Esta repartición desigual permitió que el abismo que separaba a los grandes clubes con los demás fuera cada vez mayor. La Liga Española ha sido desde entonces la más beneficiada por esta ley. Aquel emblemático equipo del Real Madrid con: Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham, entre muchos otros ´galácticos’, puso al descubierto la disparidad que conduciría a La Liga a lo que es en la actualidad: sólo dos equipos compiten con verdaderas chances de consagrarse campeón, teniendo dentro de sus plantillas a más de un extranjero comunitario; el resto de los equipos parecieran disputar un torneo diferente. Enredado en trabas burocráticas y jurídicas, la carrera futbolística de Bosman no fue la misma después de  aquel mediático y transcendental juicio. El férreo volante belga había comenzado su carrera en Lieja, primero en el Standard y luego en el R.F.C. La sentencia lo alejó del  juego, hizo parte del Olympique St-Quentin francés hasta 1996, luego regresó a Bélgica para jugar en el Charleroi y en el Visé. Con cada período de transferencias empezó a darse cuenta que ya no era apetecido por ningún club importante de su país, por lo que de a poco su fútbol decayó hasta que su estado de ánimo toco fondo. Ya no firma autógrafos, ahora malvive en una pequeña casa a las afueras de Lieja. Desde 2007 tiene problemas con el alcohol y en noviembre de 2011 fue acusado de violencia doméstica tras golpear a su pareja, por lo que tuvo que pagar un año de prisión. Bosman sobrevive gracias a las ayudas estatales y asegura que no siente envidia por los jugadores que ahora cobran sueldos millonarios gracias a la ley que él propició. “Wayne Rooney gana 200.000 libras por semana, pero yo vivo de un subsidio", afirmó hace poco a un diario inglés. El jugador que acabó con las fronteras en el fútbol y con el derecho de posesión es ahora un deportista olvidado, al igual que muchos. Por: Daniel Santamaría Jaramillo. Twitter: @danielsaja03

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