Agosto 9, 2011

Bolillo renunció a la comisión técnica del Mundial Sub-20

Luis Bedoya parece tener el discurso preparado. Todos los medios de Colombia han llamado al presidente de la Federación de Fútbol para que le cuente al país qué va a hacer la entidad con el escándalo protagonizado por Hernán Darío Gómez, que en la madrugada del domingo pasado agredió públicamente a una mujer a la salida de un bar en Bogotá, y el dirigente, palabras más, palabras menos, dice lo mismo: "condenamos y lamentamos el hecho", pero el futuro de Bolillo depende de una reunión del Comité Ejecutivo de la Federación que, gracias al Mundial Sub-20 y a las responsabilidades de sus integrantes con éste, se va a demorar.

Sin embargo, el hecho ha generado una avalancha de reacciones en contra de Gómez, especialmente señalando su acción en la categoría de violencia de género, e incluso en el Congreso de la República se pidió su renuncia.

De momento Bolillo ya renunció, pero a la comisión técnica de la Fifa para el Mundial Sub-20, en una actitud lógica pues su presencia en los estadios del país podría generar desmanes.

Bedoya insiste en que Gómez está deshecho y en que "debemos ayudar al hombre que hoy se encuentra destrozado", pues la situación personal de Bolillo al interior de su familia se complicó de sobremanera con el escándalo, pero el asunto va más allá: la imagen pública de la Selección y de la Federación están en juego, y los señalamientos de orden ético y moral que le hacen a Gómez no son buenos para las marcas que patrocinan el fútbol colombiano como Aguila, Telefónica o Adidas.

En las redes sociales, mientras tanto, hay una intensa campaña para que Leonel Alvarez, asistente de Gómez, tome el lugar de seleccionador nacional, pero Bedoya, que responde cada llamada de un periodista con calma pero llegado a un punto ya no sabe qué más explicar, sólo atina a decir "si debe seguir con la Selección lo decidirá un Comité Ejecutivo".

Mejor dicho, esta novela va para largo...