Marzo 18, 2013

La historia secreta de la Selección Colombia: Chile 62

En 1961, el mismo año que Jhon F. Kennedy visitaba Colombia para dejar claro que acá nunca iba a pasar lo de Cuba, que en nuestras tierras el comunismo estaba proscrito y, de paso, para construir las nuevas casas de “su” barrio, la Selección Colombia disputaba las eliminatorias para el Mundial de Chile de 1962 contra Perú.

 

El fútbol de clubes estaba totalmente institucionalizado y el tema el orgullo regional era una constante casi ritualizada para el colombiano, que todos los domingos en la tarde prendía su radio para escuchar a Carlos Arturo Rueda, Alberto “el patico” Ríos y Alberto Piedrahíta Pacheco en la narración y comentarios del partido de la fecha.

Incluso en ese 1961 se había empezado a jugar el Totogol, apuesta basada en los resultados de la fecha profesional que entregaba fuertes sumas de dinero y consolidaba el interés del público por el torneo[1].

Pero, a diferencia de los clubes – orgullo regional y del gran interés que generaba en los colombianos el torneo profesional, los campeonatos de selecciones nacionales en los que participaba el equipo nacional eran recibidos con entusiasmo pero no con optimismo pues la Selección Colombia era como un hijo bobo al que todos querían, pero con algo de lástima.

Esto se explicaba por la ausencia de triunfos importantes y simbólicos del equipo, lo que no generaba una integración total del ciudadano y la Selección. Además, al comenzar los 60 el torneo era dominado claramente por jugadores argentinos, uruguayos y brasileños ya que la reglamentación de la Dimayor exigía sólo que cuatro jugadores nacionales fueran alineados en los clubes, con lo que la mayoría de equipos contrataban extranjeros para defender sus colores.

A esto había que sumarle el que la historia de la Selección en la Copa América había sido decepcionante, salvo una esporádica victoria sobre los todopoderosos uruguayos en 1957, por lo que no se tenían muchas esperanzas en el duelo frente a los vecinos del sur para clasificar al Mundial de Chile.

Perú, un rival de vieja data

Pero el hecho de enfrentar a los peruanos, con los que el colombiano sentía que había una rivalidad desde la Guerra del 32 y además no olvidaba los Juegos Bolivarianos del 38, en donde nos humillaron en Bogotá[2], hizo que la gente apoyara a la selección en El Campín ya que, además, esta contaba con las grandes figuras de Millonarios, para entonces líder del torneo y futuro campeón, Efraín 'Caimán' Sánchez, Delio 'Maravilla' Gamboa, Marino Klinger y Francisco 'Cobo' Zuluaga y, tal vez lo más importante, la dirección técnica de la legendaria figura de Adolfo Pedernera, ídolo nacional desde El Dorado.

La satisfacción nacional llegó con la victoria 1-0 pero, aún así se hubiera derrotado al tradicional rival, el resultado parecía insuficiente para ir a Lima a jugar el partido de vuelta. Sorpresivamente Colombia sacó un empate de 1-1 en el Estadio Nacional de Lima y se clasificó por primera vez a un Campeonato Mundial de Fútbol.

La fiesta nacional fue inmensa, una marcha  recibió a los “héroes” (pues así los llamó la prensa) en el aeropuerto y los periódicos no dejaban de analizar las ventajas políticas y culturales de ir a un Mundial y el peso internacional que esto representaba para la imagen de Colombia.

Pero a la hora de conocerse el grupo en el que jugaría la selección en Chile todo fue preocupación. Colombia jugaría en el grupo 1 con sede en Arica, ciudad limítrofe con Perú pues se esperaba que fuera este el seleccionado clasificado, y su rivales serían el bicampeón mundial Uruguay y las potencias comunistas Yugoslavia y URSS.

Los diarios se dieron a la tarea de explicarle a sus lectores que en estos dos países el fútbol era una política de Estado y que los miembros de la selección eran oficiales del ejército, y el país entonces se empezó a angustiar: ¿los jugadores colombianos jugando contra soldados del temible ejército comunista? ¿Qué podía hacer 'Maravilla' Gamboa frente a defensas que habían recibido entrenamiento en el ejército que tenía preocupado a Kennedy?

No había muchas esperanzas... Y la preocupación aumentó cuando la prensa publicó que la URSS venía de ganar la Copa Europa y que su arquero era Lev Yashin, conocido legendariamente como 'la araña negra' y considerado el mejor arquero del mundo.

La primera fiesta por un Mundial 

Pero la primera participación de una selección nacional en un Mundial le dio permiso al pueblo colombiano de soñar con una actuación destacada y los medios se encargaron de apoyar ese sueño. Se empezó a cubrir toda la preparación de los rivales del equipo y se publicaban notas sobre el estilo de juego de las principales figuras del grupo 1.

Por primera vez en la historia del país el comercio empezó a vender buzos alusivos al equipo nacional. Estos eran blancos y en el pecho llevaban un emblema rojo que decía “Copa Mundo – Colombia” alrededor de un balón de fútbol.

Cerveza Costeña cambió su etiqueta por una con imágenes de un partido de fútbol, y todo el país se mostró interesado por el hecho de que la bandera colombiana ondeara junto a la uruguaya, la italiana, la alemana y la brasileña, campeones mundiales en los años anteriores.

Todos los medios, escritos y radiales, empezaron a preparar el traslado de sus periodistas a Arica para el cubrimiento del Mundial en una dinámica periodística que nunca había tenido el país.

Las apuestas por el título empezaron a rodar en Chile, hecho que fue cubierto por todos los periódicos nacionales, y, frente al favorito y actual campeón Brasil, que tenía 4.156 votos, Colombia, con 12 votos, ocupaba el puesto 16 entre 16 equipos en el favoritismo chileno.

Con ustedes, la Unión Soviética 

El seleccionado de la URSS llegó a Cali de paso para Arica y decidió jugar su último partido de preparación contra el América.

El hecho causó morbo entre la afición y en los círculos políticos pues, en medio del plan anticomunista del presidente Alberto Lleras, el gran socio de Kennedy en América Latina, veintidós oficiales soviéticos se encontraban en territorio nacional bajo permiso gubernamental.

Los 'rusos' fueron la sensación en Cali pues eran los primeros verdaderos bolcheviques que se veía en el país, y la prensa jugó con titulares entre la disputa de “América contra URSS”. El partido, que contó con la presencia del técnico nacional, Adolfo Pedernera, y de un delegado uruguayo, terminó 0-0 y la gente quedó convencida de que ese equipo no era tan poderoso como se decía.

Pero al otro día los diarios nacionales tumbaron el optimismo colombiano al publicar en primera plana declaraciones de Pedernera diciendo que la URSS jugó de forma cautelosa pues sabía que lo estaban observando e, incluso, había cambiado los números de sus camisetas para confundir tanto al técnico nacional como al uruguayo.

Los "perversos" comunistas habían jugado al contraespionaje con el técnico, la prensa y la afición colombiana.

Y nos vamos al Mundial

El 22 de mayo de 1962 la Selección Colombia partió para Chile en medio de una multitud de diez mil personas que acompañó al bus que llevaba a los jugadores y llenó el aeropuerto con banderas y gritos de aliento para los representantes de la patria. “Minutos antes de tomar el jet, los integrantes de la selección se dirigieron frente a la plataforma y se despidieron de los numerosos aficionados que se encontraban en el aeropuerto con un “Viva Colombia” que fue respondido por todos los asistentes”[3]. La nación partía a enfrentar el comunismo.

La selección no empezó tan mal el Mundial. El 30 de mayo perdió 2-1 con Uruguay pero la prensa destacó que Colombia estuvo por encima del marcador 57 minutos con el gol de 'Cobo' Zuluaga y que los uruguayos ya le tenían respeto al equipo nacional desde que fueron derrotados por nuestra Selección en la Copa América de 1957.

El titular “Colombia no fue fácil presa” demuestra que ya se asume al equipo como si fuera el país mismo. La selección empezaba a hacer parte de la cotidianidad de los colombianos que no hablaban, leían o escuchaban de otra cosa y es esta cotidianidad la que crea identidad[4].

El seguimiento por radio  de este primer partido a través de Caracol, RCN o Radio El Dorado, paralizó al país e hizo que en Bogotá un hombre cogiera a golpes a su mujer después del segundo gol uruguayo pues, según él, ella no hizo la fuerza suficiente cerca al aparato de radio por el equipo.[5]

Para los medios, y para los colombianos en general, el Mundial parecía volverse rojo pues los equipos de URSS, Yugoslavia, Hungría y Checoslovaquia dominaban ampliamente en los primeros días.

 

Las caricaturas mostraban a Krushev y Tito tomando la Copa Mundo bajo la mirada atónita de De Gaulle y Kennedy, y ahora, sin mucho optimismo, le tocaba el turno a Colombia de salvar el campeonato e impedir que los comunistas se llevaran el triunfo.

Fuimos héroes

El 3 de junio llegó el día definitivo, si Colombia perdía estaba prácticamente eliminada del torneo. “David y Goliat hoy en Arica” tituló El Tiempo, “Colombia-Rusia, cotejo de esperanzas” lo hizo El Colombiano y “Tenemos posibilidades: Pedernera” El Espectador.

El país entero estaba angustiado ese domingo y muchos se fueron a los estadios sólo para escuchar con sus compañeros de tribuna de siempre la transmisión del partido de la Selección.

Después de jugados sólo 12 minutos Colombia ya perdía 3-0. Las caras largas abundaban alrededor de los radios pero de pronto Hernán 'Cuca' Aceros le hizo un gol a Yashin a los 20. La alegría fue inmensa: se había vulnerado el arco de “la araña negra”.

Poco después en Arica terminaba el primer tiempo. En el intermedio, después de la charla técnica, la leyenda dice que Pedernera reunió a su equipo y le preguntó a sus hombres si sabían cantar. Los jugadores se miraron asombrados y algunos dijeron que sí. Pedernera repitió la pregunta con mayor vehemencia y todos respondieron al unísono afirmativamente.

Entonces el técnico argentino, la máxima estrella de El Dorado, empezó a cantar el Himno Nacional de Colombia. Todos los jugadores se le unieron y entraron al partido henchidos de patriotismo y dispuestos a dejar el nombre de Colombia en alto.

El resultado final del partido demostró que el himno funcionó: 4-4, gracias a las anotaciones de Antonio Rada, Marino Klinger y un gol olímpico incluido de Marcos Coll, y todo un país celebrando.

Los pitos y las banderas inundaron las calles y los estadios se llenaron no para presenciar los partidos de la fecha profesional que se jugaba ese día, sino para rendirle homenaje a la bandera y a la Selección. En Cali se quemaron cohetes y se organizaron marchas como en Barranquilla, Medellín y Bogotá.

Al día siguiente los diarios no tuvieron otra noticia. El Tiempo publicó en primera página, cubriéndola toda y a seis columnas, un simple “Colombia: 4- Rusia: 4”, en El Espectador el nombre del periódico fue desplazado a mitad de página pues, también a seis columnas, tituló “Rusia no pudo con Colombia”, y El Colombiano fue más allá titulando “Consagración de Colombia”.

Colombia se volvía en el imaginario colectivo una nación superior gracias a un empate contra la todopoderosa URSS y, además, se volvía un adalid del anticomunismo por haber frenado al equipo de Nikita Krushev.

Así lo asumieron todos los colombianos que veían en la prensa como su mandatario le mandaba un telegrama a los jugadores en el que decía “Buen trabajo muchachos”, y como su recién electo presidente, Guillermo León Valencia, declarabauna frase que sintetizaba todo el uso político del evento: “Es un triunfo de la democracia sobre el totalitarismo” y que “Espero que la próxima vez triunfe la libertad sobre la esclavitud”.

Los caricaturistas aludieron a la delgada figura del presidente Lleras diciéndole a un malhumorado Krushev: “Lo siento Nikita, pero ni siquiera en fútbol Rusia podrá con Colombia” como en El Tiempo, o diciéndole “No hay duda de que nuestro sistema es superior” como en El Espectador.

 

Fue un resultado asumido por el Frente Nacional con fines políticos en el momento de mayor macartismo que vivía el país, y generador de un nacionalismo desconocido para el pueblo colombiano pues hasta los productos y comerciantes le rindieron homenaje a la patria poniendo la bandera en sus etiquetas.

El gobierno nacional anunció la creación de un trofeo llamado “Selección Colombia en la Copa Mundo” y el Ministro de Educación, Jaime Posada, dijo que se tomarían medidas para perpetuar la labor de la Selección Colombia.[7]

Lastimosamente el esfuerzo contra los soviéticos fue enorme y los jugadores no llegaron bien físicamente para el partido contra Yugoslavia que se suponía más fácil. El resultado fue una derrota de 5-0 y la eliminación del Mundial[8], pero, en últimas, eso no importaba, se había conseguido una hazaña, se había dejado el nombre del país en alto y en Colombia todos consideraban que se había hecho historia, pues, además de quedar mejor en las estadísticas que Suiza y Bulgaria y de ser el único equipo que le metió cuatro goles a “la araña negra”, el único gol olímpico en la historia de los mundiales de fútbol era de un colombiano: Marcos Coll.

Como le dijo a la prensa Marino Klinger, autor del cuarto gol frente a la URSS, al volver de Chile “Me olvidé de todo, incluso de mí mismo. Sólo sabía que era Colombia y que había algo inmortal que se llama Colombia”.

Las bases para la identidad nacional con la selección Colombia estaban echadas pero sólo después de 25 años se conseguirían solidificar plenamente. Por el momento, y eso era lo satisfactorio para el presidente, Colombia le había ganado al comunismo.

 

[1] El Totogol era una copia del sistema de apuestas legales en el fútbol que se utilizaba en Italia, España e Inglaterra y le dio paso a la estadística y al pronóstico en el cubrimiento mediático del fútbol colombiano pues estos dos factores eran decisivos a la hora de apostar y generaban un dominio “científico” del espectador sobre el tema fútbol: “Porque se tenía la seguridad de que cada aficionado es un técnico, cualidad que habrá de probar en sus apuestas, haciendo las combinaciones en base a sus conocimientos” (Revista Afición No 46. Bogotá. Mayo 26 de 1961. Pág. 23)

[2] La rivalidad o antagonismo en el fútbol se da, en primera medida, por el factor de vecindad, ya que las disputas históricas, culturales y políticas tradicionales de dos comunidades vecinas son traspasadas al campo de juego; y en un nivel superior este antagonismo se presenta por la creación de un discurso de rivalidad histórica a partir de los éxitos deportivos y del planteamiento de superioridad. De esta forma el primer rival tradicional de Colombia en fútbol fue Perú pues cumplía con estos dos parámetros, pero con los años, al superar el fútbol colombiano al peruano, el rival se trasladó a Argentina. Sobre esta teoría ver Dunning, Eric y Norbert Elias: Deporte y ocio en el poroceso de civilización. Fondo de Cultura Económica. México. 1992

[3] El Tiempo. Bogotá. Mayo 23 de 1962. Pág. 10.

[4] Oliven, Ruben y Damo, Arlei. Fútbol y Cultura. Editorial Norma. Bogotá. 2001

[5] El Espectador. Bogotá. Mayo 31 de 1962.

[7] Galvis, Alberto. El 4-4 de Arica: los soviéticos se sorprenden en Grandes hazañas deportivas de Colombia. Ediciones Martínez Roca. Bogotá. 1997

[8] Mike Forero Nogues se burló del presidente electo al titular “Fue un triunfo del totalitarismo sobre la democracia” en El Espectador. Bogotá. Junio 8 de 1962