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Marzo 29, 2017

¿Será que el sindicato de Junior vuelve a jugar?

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La salida del técnico Alberto Gamero estaba cantada desde hace dos semanas cuando el presidente del Junior, Antonio Char, había ratificado al estratega samario, después del empate contra Atlético Huila 3-3, en el estadio Jaime Morón, en la ciudad de Cartagena.  Apenas 24 horas posteriores a la salida de Gamero las directivas del cuadro tiburón confirmaron el regreso de un viejo conocido de la casa: el uruguayo Julio Comesaña.

Desde el estruendoso fracaso en la Copa libertadores, Alberto Gamero, hasta el lunes técnico del Atlético Junior, estaba sentado en un barril de pólvora. Lo único que faltaba era la mecha.  Confieso que me sorprendió que el estallido no hubiese sido antes. 

La victoria frente al Once Caldas con aparente solvencia lo único que hizo fue prolongar la agonía del “sonero” Gamero. Pero como dicen las abuelas, “No hay fecha que no se cumpla, plazo que no se venza, ni deuda que no se pague”.

La estrepitosa caída con Jaguares de Córdoba 2-1, en el Metropolitano, fue el detonante perfecto; como Ricaurte en San Mateo, Alberto Gamero salió en átomos en volando.

La primera versión que circuló en ‘la Arenosa’ fue la renuncia de orientador, horas después se pudo confirmar que “Toño” Char literalmente lo había “tamboreado”, en otras palabras le dio el “ácido”, ha sido un placer contar con sus servicios.

De esta manera, Alberto Gamero entró a engrosar la larga y extensa lista de técnicos que salen “quemados” del banquillo del Junior, de Barranquilla.  Y es que hay una verdad de a puño que no se puede refutar, Junior se volvió en un “horno crematorio”.

Gamero, con todos sus ‘corotos’ se fue el lunes a primera hora de la capital del departamento del Atlántico con la cabeza, los risos y sobre todo la frente en alto.  Creo que no tiene nada que reprocharse, hizo su trabajo pero infortunadamente para él las cosas no le salieron como pensaba.

Al final queda la impresión que Junior le quedó grande, pero es que lidiar con las vedetes que hacen parte de la institución juniorista es cosa seria.

A distancia leí y escuche muchas versiones de prensa que aseguran que al popular ‘Sonero’ le hicieron la cama, tema difícil de comprobar.  Lo cierto es que cuando los jugadores no quieren la cosa es más complicada todavía. 

Solo voy hacer una reflexión que también publiqué en mi cuenta de twitter.  Veo equipos como Alianza Petrolera, Pasto y Jaguares, citando esos tres, y es evidente que hay trabajo. Miro la nómina del ‘tiburón’ y llegó a una conclusión: nadie quería trabajar, así de sencillo.

Posterior a la salida de Alberto Gamero vinieron los tradicionales “mea culpas”. Oí las declaraciones de Sebastián Viera, arquero y capitán. Lamentos y la firme intención de cambiar.   

Gamero se fue por la puerta de atrás y los miembros de la plantilla roiiblanca pasaron de agache, como siempre sucede.  Es verídica aquella máxima futbolera que dice que es más fácil sacar a uno que liquidar a más de once.

En el caso de Junior el tema ya está trillado y parece no tener fin.  Está claro que hay mucho cacique, mucha vaca sagrada y va siendo la hora de una purga.

Como el fútbol es dinámico al igual que la política, la página de Gamero se pasó y muy rápido.

El mismo lunes mientras Gamero tomaba la autopista rumbo a Santa Marta para sacudirse del fracaso, Antonio Char anunciaba un principio de acuerdo con Julio Comesaña, si, leyó bien, Comesaña. 

El interminable ‘bombero’ que apaga incendios vuelve al banco tiburón por séptima vez.  Récord, con toda seguridad.

El popular “pelo e burra” llegó el martes a Barranquilla para intentar lo que parece imposible: clasificar el equipo al grupo de los ocho y lograr un acuerdo con el ASOSINJU, Asociación Sindical juniorista, para que sus líderes hagan el ‘favor’ de brindarse en la cancha.

Comesaña es un tipo curtido en el tema, basta ver su cabellera para darse cuenta que es el indicado y el único con el suficiente pulso para manejar el entorno del camerino del Junior.

Seguramente Julio Avelino estará por lo menos seis meses más en “Quilla”, es el escudero de “Toño” Char, más no de don Fuad, pero como todo queda en familia, el patriarca de la familia tendrá que pegarse al uruguayo si o sí. 

Con la llegada de “pelo e burra” no se puede hablar de proceso o renovación, al contrario, como escribió el colega Orlando Ascencio, de El Tiempo, el tema Junior tiene más partes que Rocky Balboa y yo le añado, tiene más que “Martes 13” y Jason, una completa historia de terror.

Seguramente como dice otra máxima de las amas de casa, “escoba nueva barre bien” y con el nuevo timonel llegará el viraje, por supuesto la expectativa es grande de que pasará en este nuevo episodio. Particularmente quiero que esa nueva versión de Julio séptimo sea para Junior el “lucky seven”.

¡Sigan pegados a la miel!