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Un ojo crítico a la Selección Colombia

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En la convocatoria para la fecha FIFA que se avecina, como de costumbre, “El profe” Pekerman ha jugado al misterio. Se mantienen las dudas por la tolerancia a jugadores cuya calidad actual es discutida, como Aguilar relevo en el Cali, Barrios sentado en el banco emergente de Boca juniors y Armero de escaso suceso en Bahía de Brasil. Con este último, tres marcadores izquierdos fueron citados para dos partidos, algo incomprensible. Lo de Aguilar se justifica a medias por su fútbol aéreo ante Ecuador.

Está James, la estrella, por enésima vez buscando la selección para redimirse de su irregular transito por el Real Madrid. Esta su cuñado David Ospina, en plan de reivindicación tras las goleadas en contra con el Arsenal. Esta Luis Quiñones de Tigres en México, como relevo sorpresivo de Falcáo a quien asaltan de nuevo las lesiones.

No se ve bien  el silencio premeditado sobre algunos futbolistas como Juan Fernando Quintero quien cose jugadas con talento en el Dim y puede ser alternativa de James en el futuro; José Cuadrado del Once Caldas, tantas veces relegado a pesar de que es figura fecha tras fecha,  dejando trazos de calidad en sus atajadas, y Leandro Castellanos, de notable presente en el campeón Santa Fe, líder  absoluto de una solida defensa.

Vuelve Miguel Borja. Al fin y al cabo es el mejor de América y titular en Palmeiras donde no tiene aun la frecuencia goleadora que le dio  fama, porque sus rivales lo muelen a patadas y aun paga tributo a su adaptación.

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Yerry Mina representa jerarquía y le da liderazgo a la organización defensiva  tan vacía de argumentos, en tantas ocasiones. A su lado Davinson Sánchez, del Ajax, el jugador de mas vertiginoso ascenso y consolidación internacional en los últimos meses.

Macnelly es pausa magistral, juega ya de memoria con Matheus Uribe. Juan Guillermo Cuadrado es gambeta y desequilibrio. De Bacca se espera su colmillo afilado como en el Milan, aunque está siempre en el ojo critico de la afición, como Muriel y Zapata, alternativas en el ataque que ya jugaron juntos en el mundial de 2011. Torres y Sánchez, son sólido muro de contención y Cardona aporta goles milagrosos.

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Fechas claves las próximas, sin tolerancia a las caídas, porque la tabla no lo permite y el mundial aún está a la mano. El público quiere protagonismo sin patinazos, con seguridad en el funcionamiento y resultados acordes con sus ideales.

Siempre la Selección será una fábrica de optimismo, o el escenario ideal para críticos y refunfuñones.

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